Dirección Nacional de Alimentos - Dirección de Industria Alimentaria



Trabajo bien hecho

Ayer, en dificultades. Hoy, exportando calidad
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Un grupo de productores lecheros bonaerenses ejemplifica los logros alcanzados mediante la interacción entre los particulares y el Estado. La ejemplar historia de un consorcio formado por pequeños establecimientos que hoy exporta lácteos de primera calidad.

El cambio se inició en octubre del año 2000 y el escenario lo prestó un establecimiento de Coronel Brandsen, corazón de la denominada "cuenca de abasto sur" de la provincia de Buenos Aires. Se trató de una jornada protagonizada por medio centenar de pequeñas y medianas empresas lácteas de la zona, junto con un equipo de técnicos y funcionarios pertenecientes al Programa Provincial de Política Lechera bonaerense.

La cuenca reunía entonces 106 plantas elaboradoras de leche, más del 31% de las que contaba la provincia. En su gran mayoría dedicadas a producir quesos de pasta blanda y pasta semi-dura, a partir del procesamiento de volúmenes inferiores a 10.000 litros diarios. En muchos casos se trataba de emprendimientos familiares que también contaban con tambos propios.

SEVERAS LIMITACIONES

La marcha de esas empresas tropezaba con obstáculos que amenazaban con dejarlas fuera del camino, a tal punto que uno de los pedidos, con mayor fuerza en la jornada inicial, fue que el Estado facilitara la asociación entre productores y la capacitación

La respuesta fue el diseño de un Plan Piloto destinado a relevar la realidad del sector que estructuraba, en principio, un programa de capacitación con charlas, reuniones y visitas a plantas y tambos. Seis meses de trabajo en esa dirección permitieron elaborar un pronóstico y trazar el perfil de los principales escollos:

Limitaciones en las instalaciones.
Problemas de escala.
Problemas para obtener calidad al competir básicamente por precios.

El siguiente paso fue fijar los objetivos:

  • Mejorar la organización empresarial.
  • Impulsar la formación de una Agrupación de Colaboración Empresaria (ACE) para elaborar proyectos, y alentar el asociativismo como factor para aumentar la competitividad.
  • Y desde el punto de vista productivo, un cambio dirigido a mejorar la calidad de los productos.

Por entonces una de las herramientas centrales del mejoramiento era la instrumentación de planes de capacitación en calidad de la leche y en procesos industriales. Con esa convicción se encaró una segunda etapa.

VIENTOS DE CAMBIO

Los tambos se convirtieron en un lugar de frecuentes encuentros y demostraciones, de dictado de principios básicos y conceptos de calidad. Las prácticas se centraron en la rutina de ordeño y el trato a los animales, el diseño y mantenimiento de instalaciones, y el funcionamiento y el cuidado de las máquinas ordeñadoras.

Equipos integrados por consultores y técnicos "con muchos años de fosa", recorrieron los establecimientos y mantuvieron reuniones semanales por zona durante más de medio año. La combinación de mejores conocimientos, mayor concientización y ajuste en las rutinas, abrió un círculo virtuoso donde el sólo recurso de "hacer las cosas bien" ya arrojaba resultados que establecían un piso firme para animarse a encarar más avances.

Para mejorar los procesos industriales se siguió un camino simultáneo, pero allí las cuestiones tenían perfil diferente. Había dificultades con el diseño de las plantas, falta de controles adecuados, algunos problemas higiénico-sanitarios y prácticas de manufactura incorrectas.

Con el objetivo de asesorar a los empresarios y capacitar al personal varios equipos de trabajo desarrollaron un programa de visitas a plantas, realizando diagnósticos y recomendaciones. Se organizaron jornadas de capacitación grupal en Buenas Prácticas de Manufactura y atención personalizada en diversas etapas de la producción, evacuando consultas e implementando prácticas correctivas.

Hacia el final de la segunda etapa, algunos de los problemas se habían superado y otros iban camino a resolverse. Los procesos mejoraron en forma notable junto con la calidad de la leche, se establecieron controles, y tanto los empresarios como el personal se hallaban familiarizados con las Buenas Prácticas de Manufactura.

BATALLA POR LA CALIDAD

En términos calendarios, tambos y plantas transitaron dos años vertiginosos: un 2001 de diagnóstico y un 2002 de capacitación. Los logros se fueron alcanzando en forma simultánea con una profunda modificación en el ánimo y la visión empresaria de los productores involucrados.

Tambos que trabajaban con buenas intenciones pero con pautas tradicionales, pasaron a vigilar severamente la calidad higiénica y las infecciones mamarias. A realizar chequeos permanentes de los equipos de ordeño y lavado de máquinas, y a efectuar controles sistemáticos de la leche y el agua.

"Nos mostraron un camino"


Mario R. Longhi es titular de "Vaquerita SRL", una de las firmas que integra el consorcio Argendairy, y su testimonio refleja muy bien las
experiencias del grupo durante su crecimiento.

  • "Cuando formamos el grupo algunos estaban más avanzados que otros, pero pudimos ir unificando criterios y, con financiamiento otorgado por la SAGPyA, logramos tener los servicios de un Coordinador que nos ayudó a consolidar el grupo, a transparentarnos todos y a que cada uno ayudara al otro a ponerse en condiciones de exportar. Aún hoy los más avanzados están ayudando a los que carecen de habilitación para que este año todos podamos exportar".
  • "Funcionar en grupo implica juntarse, comparar costos, poner los números sobre la mesa, criticarse los defectos. No nos ocultamos nada y eso nos ayuda a abrirnos, a perderle el miedo a cambiar. La experiencia grupal es buena, pero hay que hacer esfuerzos por congeniar porque no todo el mundo tiene mentalidad parecida. No hay que plantear problemas sino buscar soluciones. Estar siempre dispuestoS a escuchar".
  • "Para vender al exterior hay que tener productos de muy buena calidad y si no se trabaja con seriedad y responsabilidad, la cosa no anda. Nosotros tuvimos que ser evaluados, precalificados y después aprobados. Y cada 15 días seguimos dando examen para demostrar que estamos produciendo la leche adecuada".
  • "Hoy tenemos producción y tenemos calidad. El grupo está armado, es abierto y está dispuesto a sumar. Ultimamente se incorporó un productor de queso de cabra y de oveja, y otros productores de dulce de leche. No los vivimos como competidores ni tenemos temor a compartir. La idea es que si somos más nos vamos a ayudar mejor".
  • "El mercado es muy grande, hay jugadores muy fuertes y nosotros, que somos tambos y establecimientos chicos, tenemos que aprender a sumarnos porque si no todo se hace muchísimo más difìcil. Al unirnos podemos ofrecer una variedad de productos como para poder cubrir ciertos nichos de mercado".
  • "Argendairy tiene excelentes perspectivas, pero no es el resultado de un milagro sino de mucho empeño y mucha colaboración mutua. Para nosotros el apoyo oficial fue decisivo. En la SAGPyA nos dieron la base de una salida posible. Nos mostraron el camino y nos hicieron el planteo que nos llevó a dar estos pasos, porque estábamos dispuestos a hacer todos los esfuerzos necesarios para salir adelante".

Las usinas procesadoras concretaron reformas edilicias, capacitaron y entrenaron al personal en la producción de quesos de pasta dura y dulce de leche, aplicaron protocolos de elaboración. Implementaron una estrategia para el estacionamiento adecuado de los quesos duros e incluso empezaron a comprar insumos y aditivos en común como forma de garantizar la calidad final. También calibraron el instrumental de acuerdo a patrones comunes, fijaron parámetros químicos y se habituaron a controlar todos y cada uno de los pasos a través de registros de elaboración diarios.

Ni los empresarios ni los operarios olvidarán la estadía de un grupo de italianos -algunos de ellos expertos en elaboración de quesos duros, y otros especializados en organización de consorcios-, que pasaron semanas enteras observando, aconsejando y trabajando en las tinas para entrenar a la gente.

En medio de estas actividades, el asociativismo como herramienta para el crecimiento competitivo, dejó de ser un concepto abstracto y se incorporó a la forma de actuar y pensar de los más decididos

Llegado el 2003, varios empresarios que protagonizaban este proceso de cambios desde aquella reunión de Brandsen, y que durante más de dos años fueron orientados desde el Programa Provincial de Política Lechera bonaerense, por Juan José Linari y por el veterinario Gustavo Conosciuto, fueron asistidos por el Programa Nacional de Política Lechera de la SAGPyA, dirigido por el mismo equipo que había actuado en la provincia de Buenos Aires.

De ahí en adelante, los esfuerzos se articularon en conjunto con la Dirección Nacional de Alimentos a través del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP), que facilitó la aprobación de planes y la obtención de recursos, ejerciendo en forma permanente la auditoría del Proyecto.

UNA VISION DIFERENTE

En enero de 2003 nueve pequeñas empresas formaron el Consorcio Agroexportador Argendairy. Por las características de sus integrantes, el agrupamiento se hallaba en condiciones de ofrecer distintos tipos y calidades de queso y de dulce de leche, delicatessen, golosinas y bocaditos de dulce de leche. Una variedad de productos que mucho tuvo que ver a la hora de encarar la promoción y la venta.

Este agrupamiento empresario refleja con fidelidad la nueva visión de sus integrantes. Cada productor trabaja en forma independiente, conserva su marca y los productos que desarrolló. Argendairy brinda asistencia a sus miembros en toda la línea de procedimientos necesarios para poder exportar el producto, sin cambiar la identidad.

Además, formar el consorcio no sólo tuvo que ver con el espíritu emprendedor, ya que detrás de la decisión había otra serie de pasos y conquistas. Por ejemplo, haber aprobado los protocolos de calidad exigidos para la materia prima y para los procesos industriales. El logro de la habilitación del SENASA para tránsito internacional, y en algunos casos obtener la aprobación de los equipos de inspección de los países compradores. Registrarse como exportadores. En suma, satisfacer requerimientos estrictos y encarar tramitaciones nada sencillas.

Resultó esencial el apoyo interinstitucional que arrancó con propuestas realizadas desde la SAGPyA y logró unir, entre otros, el respaldo del Consejo Federal de Inversiones, del SENASA, del IICA y de la Fundación ExportAr.

HORA DE EXPORTAR

Excepto algunos casos aislados, ningún integrante del consorcio había vendido al exterior. Por lo tanto, no sólo desconocían los requerimientos legales sino que carecían de experiencia en la promoción de productos y en la concreción de operaciones. La SAGPyA, coordinando esfuerzos con la Fundación ExportAr generó un nuevo impulso con la organización de distintas reuniones con compradores internacionales en Buenos Aires.

Así surgieron operaciones con Chile, México, Paraguay y España. La decisión de participar del Salón Internacional de la Alimentación realizado en Río de Janeiro y, en el 2003 se logró exportar a Estados Unidos dos contenedores con quesos duros tipo italiano, dentro de la cuota asignada por la SAGPyA. Para el 2004 la demanda se triplicó.

La herramienta del conocimiento


Juan José Linari y Gustavo Conosciuto, se hallan entre quienes hace cuatro años emprendieron desde el sector público, la tarea de impulsar un cambio sustantivo entre pequeños empresarios lecheros que hoy exportan productos de alta calidad. Sus comentarios surgen de la intensa experiencia que vivieron junto a los productores.

  • "Nuestra experiencia demuestra que cuando los sectores público y privado actúan en forma conjunta y con inteligencia se obtienen resultados excelentes. Impulsar el asociativismo, mejorar los procesos, implantar protocolos e incrementar la calidad son elementos básicos para alcanzar la competitividad. Y esos cambios se producen cuando una capacitación adecuada se combina con el deseo de progreso de los empresarios".
  • "Este camino se recorrió en el período 2000/2002, época de grave crisis para la lechería. Aún en medio de esa situación el esfuerzo nunca se detuvo. Mantener el impulso de cambio es fundamental y eso no solo depende de que los pasos que den estén bien planificados. Un liderazgo fuerte es esencial para atravesar los momentos críticos y persistir en el camino a pesar de las dificultades".
  • "Puede hablarse mucho de problemas, de soluciones, de aspectos técnicos y cuestiones económicas, pero lo que permite ir resolver dificultades, evaluar adecuadamente los pasos que se han dado y los que faltan dar, es el conocimiento. Unido a la información, el conocimiento se convierte en una herramienta fundamental para alcanzar la competitividad".
  • "Proyectos como el que generó al grupo Argendairy pueden ser encarados por las provincias y con el apoyo de la SAGPyA. Lo ideal es hacer planes piloto pequeños, con pocos integrantes, donde siempre aparece alguna figura que lidera el proyecto de cambio y los progresos que va realizando el grupo".
  • "A las empresas pequeñas y medianas no les resulta posible competir con grandes volúmenes, pero tienen mayor capacidad de adaptación que las grandes y pueden cambiar con agilidad. Uno de los desafíos es detectar nichos de mercado donde competir con alto valor agregado. Para eso es muy ventajoso que trabajen con el sector público, que cuenta con numerosas herramientas para brindarles apoyo".
  • "Brindar capacitación técnica y comercial, fomentar las formas asociativas y ayudar a abrirse camino en las actividades de exportación son algunos de los recursos que el Estado puede poner a disposición de las Pymes. Cuando estas iniciativas del sector público se combinan con el esfuerzo de los privados, el camino de los cambios tiene perspectivas muy firmes".

La evolución del sector implicó severos esfuerzos, mucha imaginación, disposición para modificar conductas y puntos de vista. Una férrea voluntad para enfrentar los obstáculos. Alcanzar este resultado habría sido imposible si desde el sector público no se hubiera brindado la asistencia y dedicación que demandaban las circunstancias en que se encontraban los empresarios.

A cuatro años de iniciar el nuevo camino los integrantes del grupo Argendairy, se han convertido en un ejemplo. Son una demostración de cómo pueden mejorar las cosas cuando productores, industriales y funcionarios alcanzan objetivos comunes. Cuando se logra mantener continuidad y responsabilidad en la ejecución desde el sector oficial, y voluntad y compromiso de cambio entre los particulares. El resultado: un trabajo responsable.

 

 

 

 

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