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Dirección Nacional de
Alimentos - Dirección de Industria
Alimentaria
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Mejorar siempre se puede Calidad y pequeña escala |
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Los pequeños productores siempre son foco de atención. La heterogeneidad de sus actividades, la vulnerabilidad de su estructura como empresa, y su limitada capacidad de organización tornan compleja la presentación de alternativas para su inserción en los mercados y la mejora de su competitividad. Esta situación favoreció el surgimiento de algunos mitos respecto del potencial de crecimiento y desarrollo que tienen los emprendimientos de pequeña escala. Uno de ellos se refiere a que los pequeños productores no pueden cumplir con los requerimientos higiénico sanitarios que establece nuestra legislación nacional, a través del Código Alimentario Argentino (CAA). Dada la importancia de la elaboración de alimentos dentro de esta clase de productores, se ha conformado un grupo de trabajo compuesto por integrantes de la Dirección Nacional de Alimentación de la Subsecretaría de Política Agropecuaria y Alimentos, y de la Comisión de Desarrollo Rural de la Subsecretaría de Economía Agropecuaria. El objetivo es elaborar un conjunto de recomendaciones para que los pequeños productores mejoren su aprovisionamiento, procesos, instalaciones y productos, y de esa forma, puedan obtener las correspondientes habilitaciones bromatológicas. La metodología utilizada considera:
Hasta el momento, se han resuelto los dos primeros puntos y el grupo se encuentra trabajando sobre el tercero. Sin embargo, ya pueden compartirse algunos resultados. Los productores seleccionados son 23 y se encuentran distribuidos en 10 provincias (Catamarca, La Pampa, Mendoza, Misiones, Río Negro, Salta, San Juan, Tucumán Buenos Aires y Chaco), abarcando producciones muy diversas. Hay fabricantes de distintos dulces, de conservas, aguardiente, tomate triturado, quesos de vaca y de cabra, cremas, harina de maíz, yerba mate orgánica, miel de caña, caramelos e incluso charqui de llama y de vaca. En la etapa de relevamiento se han realizado una serie de descripciones referidas a las condiciones externas, internas y de los depósitos, y a las rutinas de producción y de almacenamiento. Sobre una primera observación de los resultados obtenidos se puede concluir que con respecto a los requerimientos para la habilitación bromatológica un 56% se halla en buenas condiciones, el 35% en condiciones regulares y un 9% debe realizar transformaciones de fondo. Si bien el análisis aún se está llevando a cabo, gran parte de las recomendaciones para adaptar las condiciones actuales a lo requerido por el CAA son coincidentes y de fácil aplicación. Por ejemplo, las que están relacionadas con los controles de las materias primas, el estado de las superficies o los conocimientos sobre higiene en la elaboración de alimentos. Por lo tanto, existen grandes posibilidades de poder guiar a estos pequeños productores hacia una situación que les permita registrar sus establecimientos y productos, y empezar a comercializarlos en el circuito formal. Cuando este tipo de proyectos se pone en marcha y se aborda el trato directo con los productores, el supuesto de que obtener alimentos de calidad es propio de empresarios grandes demuestra su relatividad. Si cumplen con un conjunto de sencillas prácticas y requisitos, también los pequeños productores pueden ofrecer alimentos sanos, inocuos y saludables.
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Secretaría de Agricultura, Ganadería,
Pesca y Alimentos |
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